LA GOMERA es una isla pequeña, pero sus 378 kilómetros cuadrados de superficie, apenas 20 de norte a sur, esconden un tesoro ecológico sin precedentes que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y es que pocos lugares del mundo pueden presentar la riqueza natural de La Gomera, acrecentada por su singular carácter prehistórico.
Escarpada, la Isla se lanza bruscamente desde la cumbre del pico Garajonay buscando el Atlántico en una secuencia de montañas y barrancos que forman círculos casi perfectos.
Una rica vegetación, reliquia del principio de los tiempos, con especies que casi no existen en ningún otro punto del planeta, desciende, paso a paso, hasta la costa.
Barrancos vertiginosos, valles fecundos y zonas agrícolas, donde la mano del hombre extrae trabajosamente el fruto de la tierra, moldean el paisaje. Mientras, en lo alto, la elevación de las montañas frena las nubes, empujadas por los suaves vientos alisios, hasta que descargan su humedad gota a gota, conformando un fenómeno irrepetible: la lluvia horizontal.
De esta manera, el agua, presente en toda la Isla, se convierte en un velo brumoso extendido sobre la frondosa vegetación que cubre su suelo. Un auténtico bosque pluvial, cuyos árboles, que llegan a alcanzar hasta quince metros de altura con formas caprichosamente retorcidas, dan al paisaje un aspecto mágico y sorprendente.
Fuente: Patronato Insular de Turismo de La Gomera.
El Instituto Tecnológico y de Energías Renovables S.A., ITER, fue creado por el Cabildo Insular de Tenerife para cubrir la necesidad de iniciar un nuevo campo de investigación en las islas con el que contribuir a reducir la dependencia exterior de abastecimiento energético y permitir un desarrollo más limpio y sostenible en las mismas.
Para cumplir con este fin, sus objetivos son potenciar trabajos de investigación y desarrollo tecnológico relacionados con el uso de las energías renovables, así como otras facetas de interés para el desarrollo socioeconómico regional: los recursos hídricos subterráneos, la vigilancia y predicción sísmico volcánica, el control medioambiental, y el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación.
Desde el punto de vista medio ambiental, la implantación del tranvía reducirá de manera significativa los niveles de contaminación y de calentamiento del ambiente registrados en las áreas metropolitanas de La Laguna y Santa Cruz.
El tranvía es un sistema de transporte colectivo de bajo consumo que, al emplear la energía eléctrica, no emite ni CO2 ni otros elementos contaminantes. Con la puesta en funcionamiento de este transporte alternativo se producirá un ahorro diario en el consumo de energía de 40.000 kilowatios/hora, aproximadamente, y de poco más de 11 millones en el período de un año. Esto se debe a que el tranvía precisa de tan sólo 66 kilowatios/hora para recorrer los 12,5 kilómetros de trayecto entre Santa Cruz de Tenerife y La Laguna transportando como máximo a 200 pasajeros. Las bajas emisiones de contaminantes del tranvía se producirán en la central eléctrica que generará la energía requerida por este transporte guiado. Sin embargo, dichas emisiones son inferiores a las producidas por los motores de combustión interna de los coches y guaguas.
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